Un concierto redondito, por primera vez se presentaron en Santiago de Chile The Kooks.
Llegué a las 20:45 al Teatro Caupolicán, un lugar pequeño, y a pesar de tener una no muy buena ubicación en relación al resto, el escenario me quedaba bastante cerca. No hubo teloneros al parecer, o me los perdí.
Cerca de las 20:56 la banda entra sin previo aviso al escenario, y la gente prende instantáneamente. Luke Pritchard apareció con chupalla y bandera chilena en mano y encendiendo la fría noche con "Always Where I Need to Be", potente canción del último disco Konk.
No ostentaron de un gran escenario, sólo un buen juego de luces y sombras sobre el telón de fondo... y claro Pritchard que se lució toooodo el rato. Hasta un ataque de rockstar tuvo al empezar "Do You Wanna", no estaba conforme con la afinación de la guitarra y la mandó al suelo tomada del mango... "oooohh..." fue la respuesta de la gente, nadie le celebró la "gracia" y la canción demoró un poco en comenzar.
Al terminar, un abracito fraternal le dió al pobre personaje del equipo que recogió la guitarra del suelo... jejeje... todo un rockstar, pero moderno claro.
Destaco las canciones más coreadas: "Eddie's gun", "Ooh La" (mi favorita), "She Moves in her own way", "Do you wanna" (otra favorita), "Naive", "Shine on", "You don't love me" y "Sofa song". Un setlist de lujo, muy bien distribuido, que incluyó un par de canciones ejecutadas en solitario por... adivinen... claro, Luke Pritchard (ya está casi casi listo para su carrera en solitario).
En fin, un muy buen espectáculo, fluído, dinámico y de buen sonido.
Al final me dí cuenta que estos Kooks abarcan un amplio espectro de público. Muchas adolescentes a las que sus papás las iban a buscar a la salida, así como cuando uno iba a la disco en la media; otro montón de adultos jóvenes, y todos disfrutaron por igual del show.